Volver a andar gracias a un robot

En una sociedad cada vez más anciana, la tecnología en el campo de la medicina es uno de los campos con más futuro. Actualmente, su volumen de ventas anual en Alemania supera los 21 mil millones de euros, y la tendencia va hacia arriba: compañías como la germano-japonesa “Cyberdyne Care Robotics GmbH”, con sede en Bochum, siguen investigando para hacer más fácil la vida de pacientes con problemas de movilidad.
En su equipo se incluyen médicos, terapeutas e ingenieros técnicos. Ahora, tras una fase de prueba en la Clínica Universitaria de Bergmannsheil, la compañía sacará al mercado europeo un nuevo robot de motricidad, que logrará dar un cierto grado de libertad de movimiento a personas parapléjicas. El proyecto ha sido cofinanciado por NEDA, una organización filial del ministerio de economía japonés.

El robot en cuestión se llama HAL (“Hybrid Assistive Limb”, o “extremidad asistida híbrida”), y es una creación del científico japonés Yoshiyuki Sankai. En Japón, el robot ya se usa en 160 clínicas, centros de rehabilitación y residencias de ancianos, pero para su uso en Europa se necesitan todavía algunas reformas en su construcción. Un equipo de expertos liderado por el profesor Thomas Schildhauer ha organizado una serie de pruebas en la Clínica Universitaria de Bergmannsheil para adaptar este aparato de alta tecnología a las medidas corporales en Europa central.

Philipp von Glyczinski es uno de los primeros pacientes que ha podido probar el robot en el “Centro de entrenamiento de motricidad neurorrobótica” de la clínica de Bergmannsheil. Tras un accidente a sus 35 años que le dejó parapléjico y dependiente de una silla de ruedas, ahora el arquitecto vuelve a aprender a andar, esta vez con la ayuda de la tecnología de medicina más moderna. Paso a paso. “No se trata de un aparato que camina por mí, sino que a través de impulsos, soy yo el que camina. Y siento cosas que no notaba antes”, dice von Glyczinski.

Unos arneses estables en la cadera y las piernas sostienen al paciente durante sus entrenamientos de marcha. En el aparato hay sensores que detectan los impulsos del sistema nervioso en la piel. El robot reacciona a estos impulsos con pequeños motores, resultando en movimientos que el paciente no podría realizar por sí mismo. “El cerebro envía una señal que normalmente envía por los tractos nerviosos en forma de impulso eléctrico hasta los músculos”, explica Thomas Schildhauer. “Estos se pueden medir y detectar a través de la piel. El robot amplifica esta señal y mueve a continuación los motores de este exoesqueleto”.

El HAL no solo podría ofrecer nuevas posibilidades de movimiento para personas parapléjicas, sino que también podría ayudar a pacientes de enfermedades musculares como parkinson o apoplejías. Las órdenes que envía el cerebro a los músculos pero que estos no están en capacidades de obedecer son llevadas a cabo por este robot de alta tecnología. Este entrenamiento asistido, dice Schildhauer, “parece rehabilitar el músculo todavía funcional más y más, así como las estructuras cerebrales que dejaron de usarse hace mucho tiempo. Los patrones de movimiento vuelven a adquirirse, y esto parece llevar a que los pacientes vuelvan a sus habituales ciclos de movimiento, logrando con ello incluso que algún día puedan volver a andar.”

[Vía dw]

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