Ángeles y Robots

Recientemente, los robots llegaron al arte: la idea es usar como recurso de expresión artística todas las tecnologías, de las más simples a las más sofisticadas. Y en el arte actual los robots han sido utilizados por los artistas con una intención frecuentemente crítica respecto de la propia cibernética, o para ironizar los comportamientos sociales del hombre, e incluso con una finalidad lúdica o humorística.
Ximo Lizana nos propone esculturas robóticas, a las que denomina Ángeles Robóticos. Ángeles que ejecutan operaciones a través de ordenadores. ¿Ángeles robóticos? Acaso la voluntad de representar a los ángeles con figura de hombres (apenas Rembrandt los reemplaza por luz) no sea sino la respuesta al deseo de angelizar a la humanidad o, también, al de humanizar a la divinidad. Ximo Lizana introduce un atisbo de heterodoxia. ¿Se trata de seres encarnados o desencarnados? ¿Ángeles robóticos o robots angélicos? En todo caso, su obra podría ser considerada como expresionista: a pesar del recurso a la tecnología, lo que prima es la emoción. También su obra abre a la pregunta acerca de si en la sociedad actual, “sociedad de control”, sigue teniendo vigencia la temática de los ángeles.
Todo induce a pensar que los ángeles continúan siendo necesarios y nada les disputa su lugar en el imaginario humano. La exposición que se presenta en el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) incluye 33 obras, fotografías y robots, fechadas entre 2001 y 2009.
Ximo Lizana, además de profesor en la Universidad Europea de Madrid, también puede presumir de ser el primer artista español que recibe un premio por parte de los críticos de arte alemanes, gracias a una trayectoria artística que le está llevando a investigar las posibilidades que ofrece la tecnología puesta al servicio del arte. Un osado explorador que ha sido el primer español en incluir obra robótica en las colecciones de un museo de arte contemporáneo del país, concretamente en el IVAM.
Investigador infatigable, su obra navega por los mares de la escultura robótica, el láser, y otros, siempre con la preocupación de lograr una obra que sea interactiva, que se comunique con el espectador dispuesto a ello, aunque la primera sensación que éste reciba, en algunas ocasiones, sea de choque, de sorpresa de la que hay que reponerse para empezar a vislumbrar el mensaje que puede tener que ver con análisis estéticos relacionados con la biotecnología, y la relación que se plantea entre máquinas y seres humanos.

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